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26 | 07 | 17
La subasta eléctrica pone en evidencia el retraso de España en el uso de renovables para transporte y para calor y frío
Energía y renovables

A menos de 4 años para el final de 2020, año que ha fijado la Unión Europea para que el 20% del total de la energía que consuman sus estados miembros proceda de fuentes renovables, España no cumple con los objetivos marcados.

Según se desprende de los datos publicados por Eurostat sobre el ejercicio 2015, el reparto es muy desparejo. Mientras que en el sector eléctrico la parte renovable supone un 36,9%, superando con creces el mínimo del 20%, la situación es muy distinta en los sectores del transporte (1,7%) y de la calefacción y refrigeración (16,8%).



Diego García, Director de la oficina en España del Instituto Europeo del Cobre, señala que "la subasta de energía procedente de fuentes renovables realizada hoy por el Gobierno va a contribuir a aumentar el porcentaje de electricidad renovable que se consume, con lo cual eso ayudará a acercarnos al objetivo global del 20%. Sin embargo, también habría que adoptar medidas para potenciar los dos sectores que menos aportan a esta cifra total, el del transporte y el de la calefacción y refrigeración."

Vehículos eléctricos y bombas de calor para reducir las emisiones de CO2

"Una de las alternativas para incorporar energía renovable en el transporte es el uso del vehículo eléctrico que consuma electricidad renovable”, añade Diego García, “sería una forma de aprovechar el alto grado de generación renovable para mejorar el transporte. En este sentido el gran diferencial de esta tecnología frente al uso de biocombustibles es que el vehículo eléctrico es tres veces más eficiente que el de combustión, es decir, necesita la tercera parte de energía para recorrer la misma distancia. O dicho en otras palabras, la transición a transporte renovable se haría el triple de rápido. La autonomía real de los últimos modelos de clase media superan los 300 Kms. con costes que están bajando rápidamente. Para recargarlo basta con tener un punto de carga en el garaje de 3,7 kW, y para viajar ya hay una red a nivel nacional a los que se van a añadir muchos más puntos de carga." 

Para aprovechar la ventaja de la generación eléctrica renovable en calefacción y refrigeración, la propuesta del Instituto Europeo del Cobre se centra en la bomba de calor - un equipo eléctrico que suministra calor en invierno y frío en verano, intercambiando la energía con una fuente externa, normalmente, el aire o el subsuelo.

Bomba de calor

La gran ventaja de las bombas de calor es que son equipos muy eficientes. Las más habituales tienen un coeficiente de rendimiento superior a 3, es decir, que necesitan menos de la tercera parte de energía eléctrica para producir una cantidad dada de energía calorífica.  Otra importante característica es que emiten mucho menos CO2 que una caldera de gas equivalente (109 gCO2/ kWh). Y en 2030 será menos de la tercera parte (75 gCO2/kWh) según vaya aumentando la proporción renovable de la generación eléctrica.

El cobre es una materia prima fundamental (1) para la generación de electricidad: por cada megavatio de potencia producido en una instalación eólica se necesitan entre 2,5 y 6 toneladas de cobre, y en el caso de una instalación fotovoltaica, de 5 a 10 toneladas de cobre; (2) para la movilidad sostenible: el cobre es esencial en el desarrollo de los vehículos eléctricos, tanto en la fabricación de sus componentes - 80 kg de media frente a los 25 kg de uno de gasolina - como en la de los equipos de carga y conexión a la red eléctrica; y (3) para la generación de calefacción y refrigeración: una bomba de calor para vivienda contiene de media unos 8 kg de cobre.
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